lunes, 9 de noviembre de 2009

¿De la Sociedad a la Suciedad?

La real academia de la lengua en su diccionario define la sociedad como una "agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida".

Esta definición de sociedad es en parte cierta y en parte incierta, no por que de hecho no sea la definición correcta o la más acertada, sino por que en lo cotidiano de la vida, los enunciados que sostiene que y suponen lo que es la sociedad no son tales y, se está dando paso a lo que yo llamaría la suciedad, entendida ésta como lo contrario a los fines de la sociedad, que son la mutua cooperacion para cumplir todos o alguno de los fines de la vida.


Me explicaré: mi intención es hacer que pensemos en lo que estamos haciendo de la sociedad en la que vivimos, de hecho hacemos parte de muchas sociedades a la vez, así la educativa, la laboral, la familiar, entre otras, en definitiva de una sola en la que cabemos todos y se llama la sociedad humana, en la que todos deberíamos ser iguales, es el ideal, pero en lo real constatamos que no es de esta manera.


La sociedad debería estar marcada por lo que la real academia define como una unidad distinta de cada uno de sus individuos, y lo que constatamos realmente es que la sociedad tiene unas leyes que cumplir pero todos queremos hacer la ley a nuestro propio antojo o pasamos por encima de ella solo por ser nosotros y nadie nos tiene que venir a decir que es o no es bueno. Queremos hacer una sociedad a nuestro antojo y es lo que buscamos todos en el fondo, ¿acaso no estará ahí el fondo de muchos de nuestros problemas sociales?. Casi todos buscamos las excusas para hacer lo que se nos viene en gana no importando lo que pueda afectar a los demás la acción que realizo.


La sociedad como lo define la real academia de la lengua española dice que el fin es cumplir mediante mutua cooperación todos o algunos de los fines de la vida, y es en este aspecto donde menos parecemos ser sociedad, entre más día somos menos colaboradores y menos solidarios, no se cumple eso de la mutua colaboración en las sociedades de hoy, la de america latina y en las más antiguas tampoco, y la ley imperante es que cada uno haga lo que pueda por sobrevivir así tenga muchas veces que pasar por encima del hermano, que siempre es por encima del más débil, del más vulnerable.


La definición habla de todos o alguno de los fines de la vida, y no será que cabe preguntarnos ¿será que tan siquiera hay unos fines? para grandes multitudes de personas no existen tales, y solo viven por que les toca y mientras les llega la muerte, o simplemente otros por que no quieren asumir responsabilidad alguna con la vida, en tanto no tienen ideales o no tienen sueños, eso sin mencionar los que persiguen fines totalmente perversos y retorcidos.


En fin la intención es que pensemos, ¿se está convirtiendo esta sociedad, si es que hay una, en una suciedad? la respuesta depende netamente de nosotros, somos muy amigos de quejarnos por que el tiempo pasado fue mejor y se compartía más, se servía más, se vivía mejor.


Simplemente es hora de recordar en dónde fue que fuimos perdiendo el horizonte por el que se caminaba correctamente, no todo está perdido, no podemos dejar que llegue el día en que en las esferas sociales impere de tal manera el mal del mundo que tengamos que decir que pertenecemos a la suciedad humana, y no a la sociedad humana.


Que nos arda el corazón de amor por el hermano para que podamos hacer de la sociedad una verdadera sociedad, ¡es hora de empezar!

viernes, 6 de noviembre de 2009

¿Y de la dignidad de las personas qué?

El Catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 2284 trae una definición sobre lo que es el escándalo "es la actitud o el comportamiento que induce a otro a hacer el mal".

Partimos de las palabras que propone la Iglesia para hacernos la reflexión profunda si es o no posible reconocer que vivimos en un mundo en el que el escándalo es el pan nuestro de cada día, o ¿acaso no estamos ante constantes actitudes o comportamientos que bombardean invitandonos a hacer el mal?, y lo decimos provieneniendo de terceros, y no sería bueno también preguntarnos ¿y cuando soy yo el que con mi actitud o mi comportamiento induzco a hacer el mal qué?


En la sociedad de hoy la actitud de muchas personas o su comportamiento constantemente están haciendo la invitación al mal, y con ello se hacen tentadores de sus hermanos, hemos de mencionar que en lo común y corriente de la vida la palabra escándalo no es muy utilizada y quizas su sentido se esté perdiendo dando paso a significaciones de otra índole. Posiblemente se esté entendiendo la misma palabra como alegato o discusión que causa o llama la atención de otros, esto es lo que ordinariamente se conoce entonces como el escándalo, y no lo que nos recuerda la Iglesia en el Catecismo.


Pensemos por ejemplo en la televisión, no solo la nacional Colombiana, pues esto es un fenómeno mundial, pero mencionemos principalmente la televisión Colombiana que se ha empeñado en hacer programas mostrando con orgullo embustero series y telenovelas de mafia, narcotrafico, drogadicción, protitución, sicariato, entre otra multitud de acontecimientos que lo que muestran es una sociedad enferma y en la que brilla la ausencia de valores, o si están estos se negocian a muy bajos precios. ¿No esto acaso un escándalo también? se está induciendo a hacer el mal, se está vendiendo la idea embustera de una vida fácil, el sofisma traidor de que empuñar una arma es tener poder, entre otra multitud de errores con los que van creciendo nuestros jóvenes y especialmente los niños fruto de lo que ven en la televisión que es un medio masivo de información.


Inducir a otros al mal atenta contra la dignidad de persona humana que ostenta tanto el que induce y el que es inducido. Así por una acción o tal vez omision se está perdiendo la dignidad que tenemos como seres humanos hechos a imagen y semejanza de Dios, es decir, con el escándalo vamos perdiendo y hacemos que se vaya perdiendo la imágen de Dios que hay en nosotros y en nuestro prójimo.


Habrá que pensar en lo que el Evangelio de Mateo capítulo 18 versículo 6 recuerda en palabras de Jesús: "Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, mas le vale que le cuelguen una piedra de molino al cuello y lo hundan en lo profundo del mar".


Así pues, antes de hacer que otros hagan el mal movidos por lo que decimos o hacemos, habrá que pensar en dónde queda nuestra dignidad de personas, y esto en el campo de las relaciones intrapersonales y también en la relación con el estado, y la sociedad. Los que instituyen las leyes deben pensarlo, no haciendo leyes que degraden al ser humano, lo mismo los empresarios con todos los malos manejos que muchas veces hacen, y los educadores con sus malos ejemplos, y algunas veces exasperando a sus estudiantes, y quienes manejan los medios de opinión tienen un gran trabajo por hacer pues no pueden desviar la opinión de modo que se pierda la dignidad y se desvíen los valores que es lo que muchos medios hacen hoy día.


¿Y de la dignidad de las personas qué? ¡hay mucho por hacer, y muy grande el campo de acción, será empezar!

viernes, 30 de octubre de 2009

Al mal con el bien!

Muchos son los que asumen actitudes negativas, y se convierten en la insignias andantes del pesimismo y la maldad en muchos casos, pero no son pocos aquellos que han sufrido y se conforman con seguir obrando el bien sin importar que tanto o quienes les sigan infringiendo el mal, los malos deseos, la envidia...

Todos los seres humanos queremos encontrar respuestas al mal que nos agobia y que nos priva de la bondad de muchas situaciones, realidades, cosas, pensemos por ejemplo en la enfermedad, cuánto preocupa a un enfermo la salud que ha perdido, así también en las demás situaciones de la vida.


Muchos han sufrido grandes males por la mal ejercida voluntad de otros, esto ocurre en todos los ambitos, en el familiar, en el laboral, en el sentimental. Algunas veces sufrimos la maldad de las intenciones de otros, eso que no estamos hablando del mal involuntario, me quiero referir al mal que es planeado, ejecutado, y en algunas ocasiones sostenido, ese mal que es pensado para hacerse.


Muchos creo se identifican con esto que digo, pues han sido o son en este momento víctimas del mal que otro busca causarles , intenta hacerles, y acarrea tanto daño.


Hay una frase que es bíblica, no en vano en la Sagrada Escritura decimos se contiene la sabiduría divina, la frase a la que me refiero es "vence el mal a fuerza de bien".


El bien, el obrar bien frente aquel que busca hacernos el mal puede hacer que se cuestione el por que de obrar así y cambie de parecer, eso es lo que se espera, y si no se consigue por lo menos en la conciencia de quien obra el bien descansa la acción buena y no una mala en respuesta al mal que le han hecho.


Quizas debamos aprender un poco más de ésta frase tan simple pero tan llena de sentido, no es con la fuerza como se logran vencedores y vencidos, no es necesario que hayan vencedores y vencidos, solo es necesario que seamos hermanos que se reconocen como tal ofreciendo y recibiendo el perdón.


Es hora de comenzar a vencer el mal... haz tu parte haciendo el bien.

jueves, 29 de octubre de 2009

¿Qué será de la Vida?

En muchas regiones del mundo proliferan ataques despiadados contra la vida, unos son contra la que apenas inicia y no menos aquellos que se hacen contra la que termina, estos ataques tienen la ventaja de confundir a los que no están bien formados en su conciencia y algunos que aunque con la misma bien formada no dudan en hacerla callar con tal de ir con lo que el mundo cree estar ofreciendo como novedad.

Los ataques con los que se se busca acabar la vida que inicia o aquella que está en su etapa final y supuestamente no es de calidad, son ataques de quienes buscan defender su derecho a la libertad, a la libre elección, desconociendo que ésta muy defendida libertad no es más que el fruto de estar vivos, entonces, vale más la vida que la libertad, pues fue primero ésta que la otra, y no se daría libertad sin vida.


Esa anhelada libertad es más un sofisma de distracción que algunos defienden sobremanera desconociendo que pueden estar cayendo en contradicción; o ¿no es acaso contradictorio defender el aborto por que perjudica el nivel de vida de quien se lo quiere realizar, desconociendo que también es un ser vivo que alguna vez nació? se ha dicho que quienes defienden el aborto todos son seres vivos, ¿Qué tal que en su momento quien los trajo al mundo hubiera tomado la decisión de acabar de tajo con sus existencias?.


Hay que estar atentos, se busca disminuir el uso de los reales términos con los que deberían llamarse estas acciones en contra de la vida, asi por ejemplo se dice IVE interrupción voluntaria del embarazo, es algo que no tiene otro nombre más que Aborto... no nos podemos dejar engañar por estos términos bonitos pero aterradores.


Hoy quiero elevar un llamado de atención a quienes están pensando en dar por concluida una vida que apenas está iniciando. Recuerdo las palabras de la Iglesia: no solo es un crímen sino que es un crímen con agravantes. Nadie tiene el derecho sobre la vida del otro, nadie tiene derecho a matar un ser humano, y el que se está formando en el vientre es un ser humano en igualdad de derechos, eso sí con una gran diferencia, que es totalmente indefenso.


NO más ataques contra la vida en gestación, no más ataques contra la vida en sus naturales etapas finales, no más ataques contra la vida de otros seres humanos, nadie puede atribuirse el derecho de quitarle la vida a nadie. o ¿acaso somos Dios?, ¿acaso tú eres Dios?


¿Qué será de la vida si el mundo sigue apoyando estos ataques? que no sea tarde para cuando nos demos cuenta que emprendimos el camino equivocado. ¡Dios nos ampare!