jueves, 10 de marzo de 2011

# 1 “PIDEN A JESÚS QUE SE MARCHE”

Del Evangelio según San Mateo
(Mt 8,28. 31-33. 34)

“Al llegar a la orilla opuesta, a la tierra de los gadarenos, dos endemoniados salieron de entre unos sepulcros y vinieron a su encuentro. Eran hombres tan salvajes que nadie podía pasar por ese camino.

Los demonios suplicaron a Jesús: <> Jesús les dijo: <>. Salieron, pues, y se metieron en los cerdos. Y sucedió de repente toda la manada se lanzo al mar desde lo alto del acantilado y perecieron en las aguas.

Los cuidadores de los cerdos huyeron y fueron a la ciudad. Ahí contaron todo lo sucedido y también lo referente a los endemoniados y la manera cómo habían sido curados por Jesús, entonces todos los habitantes vinieron al encuentro de Jesús y le rogaron que se fuera de su territorio”.

Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.



Meditación:
¡Jesús, haces el bien y te ves expulsado de un territorio! Nosotros también hemos sufrido por esta causa, hemos hecho el bien en algunos momentos y nos han interpretado mal.

Hoy pensamos en el sufrimiento que tuviste al ver la dureza del corazón de las personas y en ese sufrimiento nos vemos reflejados también nosotros.

¿Cuántas veces nos hemos visto expulsados algunos de nosotros del corazón de alguien?, ¿Cuantos de nosotros hemos dejado de visitar a algunos familiares por que han ocurrido malentendidos? Pensamos también en los que son expulsados de sus propias tierras por causa de la violencia y en ellos vemos que sigues sufriendo.

Oración:
Señor, ayúdanos a enfrentar la dificultad de no ser entendidos, de tener que dejar algunos espacios o personas por esta dificultad.

Concédenos la paciencia para superar la adversidad, el valor para saber hacer el bien a costa de no ser comprendidos.
Amén.

Padrenuestro.
Avemaría
Gloria.

miércoles, 9 de marzo de 2011

ESTACIONES DEL SUFRIMIENTO NO MEDITADO DE JESUS.

Comenzamos hoy con la ceniza que nos recuerda lo caducos que somos, un hermoso tiempo que la Santa Madre Iglesia nos propone (Cuaresma) en  él  meditamos de manera muy especial en nuestra vida de cristianos, en cómo estamos viviendo nuestro compromiso con Cristo. Hace algun tiempo escribí una especie de estaciones (viacrucis) que muy poco meditamos, estos pasos son sufrimientos y dolores que Jesús padeció, y que quedan -algunos de ellos- perdidos en medio de otras tantas meditaciones que solemos realizar. Publicaré una cada día.


ESTACIONES DEL SUFRIMIENTO NO MEDITADO DE JESUS.

Vamos a recorrer y meditar con Jesús algunos pasajes a los que algunas veces no hemos prestado la suficiente atención, para descubrir en el fondo de ellos que Jesús sufrió también de muchas maneras, la crueldad de las personas, no tanto con los azotes, sino con la indiferencia, la incredulidad y lo desafiante de las personas, viviendo así un eterno viacrucis.

En el sufrimiento de Jesús nos damos cuenta que es esencial saber sufrir y no perder el mérito y la recompensa del sufrimiento, pues "si padecemos juntamente con Cristo, con Él seremos glorificados eternamente" (Romanos 8, 17)

En ocasiones se nos va la vida aquejándonos y sufriendo por que sufrimos. El remedio contra el sufrimiento no es otro que el mismo Jesucristo, su ejemplo, el verlo puesto en ridículo, asediado, nos hace pensar en que todo hombre atribulado debe levantar su mirada, y oír lo que nos dice: "Venid a Mí todos los que andáis agobiados con trabajos y cargas, que Yo os aliviaré. "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". Cristo es el Camino, también en el sufrimiento, porque Él, nos precedió llevando la cruz a cuestas, y no solo la cruz material en la que al final le dieron muerte, sino la cruz del sufrir la crueldad de las personas, y nos dice: "Si alguno quiere venir en pos de Mi, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame".

¡Qué fácil es rezar un día y otro: "Hágase tu voluntad", pero ¡qué difícil es aceptar esa voluntad cuando se manifiesta realmente en forma de cruz!

A la luz de la fe, el dolor es una caricia, un regalo de Dios. Es con frecuencia una señal de que Dios nos ama. Hay que ofrecerlo a Dios. El saberlo llevar con alegría y con amor, es el camino de los Santos. "Mira a Jesús crucificado, y no te quejarás jamás."

Sufre si quieres gozar.

Baja si quieres subir.

Pierde si quieres ganar.

Muere si quieres vivir.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

 
Jesús victima inocente del pecado, acógenos como compañeros de tu camino pascual, que de la muerte lleva a la vida, y enséñanos a vivir el tiempo que pasemos en la tierra arraigados en la fe en ti, que nos has amado y te has entregado por nosotros. Tu eres el cristo, el único Señor, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

viernes, 4 de marzo de 2011

El amor está herido de muerte…

El amor…

No es sencillo definir qué es, muchos y muchas nunca lo habrán experimentado, hallado, y mientras una multitud mucho mayor decimos vivir movidos por él.

Hay diferentes tipos de amor bien lo recordó el Santo Padre en su documento “Dios es amor” y con decir esto ya se definió a Dios, amor en plenitud, que puede ser si no una manera de existir que diviniza lo humano y que humaniza lo divino.

El amor puede ser erótico, como lo es el de dos esposos que se entregan mutuamente en el acto sexual, puede también ser un amor filial como es el amor de un padre o madre por sus hijos, o puede ser un amor ágape, un amor de entrega sin límite ninguno, es el amor al que está llamada la amistad. Este amor ágape es el amor con el que nos amó Cristo, es el amor que lo movió hasta entregar su vida por todos y cada uno de nosotros.

Pero en verdad en el mundo el amor está herido de muerte, y esta herida hace que existan supuestos amores que matan, matan la bondad de la acción de amar. Constatamos cada día en creciente forma que se le nombra amor a lo que de ninguna manera es… Recuerdo un dialogo que sostuve -como he sostenido tantos otros- con un joven sumergido en el mundo de la adicción; este joven me decía -creo que en un tono un tanto sarcástico, para justificar su adicción – que él amaba la naturaleza, y que la amaba tanto que por tal razón se la fumaba (Consumía marihuana). ¿Se le podrá llamar amor a esto sabiendo que es algo que en el fondo lo está matando lentamente?

El amor está herido de muerte… ni hablar de los tantos matrimonios de papel que se hacen todos los días y los incontables que se desechan tras la firma de un simple papel (divorcio)como un juego más… ¿Será esto amor verdadero?

Pero en medio de tanto desamor en el mundo aún hay personas –pocas por cierto, o al menos no tan visibles- que apuestan a amar y amar sin límites, que viven el evangelio de forma silenciosa y de verdad que de forma , por que las buenas acciones no tienen espacios en los medios de comunicación, no se les hace entrevistas, no son sensación, no causan morbo, el morbo que si causa un escándalo, un accidente de auto, un reallity…

El amor está enfermo y hay personas que se dedican a curar sus heridas con el bálsamo suave del silencio y la paciencia, he sido testigo directo de muchas acciones que se hacen por puro y físico amor, y un amor que muchas veces es una decisión para toda la vida, recuerdo a alguien que decidió adoptar una criatura que en el vientre de su madre con apenas tres meses de vida iba a ser abortada y una vez este alguien supo eso, hablo con la gestante y asumió la responsabilidad de la criatura, esperó el parto y se quedó con la criatura salvándola de morir y la conserva dándole tantísimo amor como quizás el padre o madre bilógico nunca hubiera sido capaz de dar, y esta criatura ahora en edad escolar, crece sana, salva, y con dignidad de persona, en medio de una familia que la ama, y se la jugó por su vida, y la asumió como miembro más de la familia… un gesto que cuida el amor enfermo de esa madre que nunca supo quién era el padre y por tanto quería abortar…

Hay personas que atienden sin ningún interés a seres que no son de sus familias y que por demás no se pueden valer por sus propios medios. No tendrían que hacerlo, y sin embargo, lo hacen por que aman mucho aún en medio de su mismísima pobreza.

Soy testigo directo de un grupo de familias pobres que en el interior de sus viviendas no tenían lo suficiente para vivir, algunas tenían tan solo arroz, otras solo unas lentejas, y alguna más tenía solo un pedazo de carne y no arroz y menos lentejas, en tanto se hablaron y se unieron, cada quien preparó lo que en su buen haber tenía y lo compartió con los demás y en tanto comieron todos, se saciaron y quedaron satisfechos, ejemplo claro de renuncia a su egoísmo, ese mismo que los movía a quedarse encerrados con aquello poco que tenían. ¡Donde hay amor nunca falta nada!

El amor está enfermo, y hay amores que matan… Está en nosotros saber amar, el amor es una decisión más que un sentimiento pues los sentimientos son pasajeros, y el amores permanente y debe permanecer, debe permanecer tanto que es lo único por lo que nos van a recordar cuando dejemos este mundo, quizás un poco mejor de como lo encontramos por haber amado mucho.

Cuentan que la Madre Teresa de Calcuta atendía a los más pobres de entre los pobres, y un día atendiendo a alguien muy mal vestido y sucio, muy sucio, y fue vista por un hombre muy rico y esto desagradó tanto a este hombre rico que vino y le dijo a ella que si él fuera quien tuviera que hacer eso que la vio, no lo haría ni por toda el dinero del mundo, a lo que ella respondió con una mirada tan llena de misericordia y con unas simples palabras: “Yo tampoco lo haría, lo hago por amor”. Y esto impacto de tal forma a este hombre que se unió a su causa por el cuidado de los más pobres entre los pobres.

Es verdad, el amor esta herido de muerte y el remedio está en nuestras manos, tan solo hay que hacer cada día una buena acción, una basta para hacer mejor el mundo, y para que el amor que está herido no muera… el bálsamo que alivia las penas del amor está en tus manos, anda y haz una buena acción.

viernes, 25 de febrero de 2011

La otra realidad…

Las monedas siempre tienen dos caras  y ninguna es más valioso o menos valiosa que la otra, antes bien se necesitan mutuamente o mejor son ambas una sola cosa.

Quizás los seres humanos seamos como las monedas… tenemos dos lados.

Es posible que siempre hayamos mostrado uno de  nuestros lados y que el otro permanezca en la penumbra, allá bien en el fondo, donde nadie llegue a conocerlo, o quizás donde muy pocos han llegado a conocer.

Somos tan blancos, tan trasparentes como tan grises y oscuros, tenemos bueno y tenemos malo en una constante lucha dentro de nosotros mismos.

En muchas ocasiones quiere salir de dentro ese demonio que tenemos metido, y otras veces parecen  ángeles quienes nos guían en nuestras acciones y deseos…

¿Qué somos? Acaso será posible definirnos como buenos o  malos…

Recordemos que eso de buenos y malos es algo que sufrimos cuando nos es impuesto por los demás, pero es algo que hacemos sufrir a los demás al juzgarlos de la misma manera que lo hacen ellos con nosotros, nos juzgan y juzgamos a los demás en términos de bondad y maldad y muchas veces no sabemos ni cuales son hoy día los términos de bondad y de maldad, esos criterios actualmente no están tan claros. 
como ejemplo: Un chico al que su amigo le brinda droga. Para el su amigo es bueno, mientras que es posible que para la madre del primer chico este amigo de su hijo sea el mismo demonio… Nunca pensó esa madre si ese amigo de su hijo en el fondo es bueno y solo quizás esté equivocado.

No podemos juzgar por las apariencias, ni por reacciones temporales y esporádicas a nadie, no somos hoy lo que seremos mañana, ni mañana lo que seremos en el futuro.

Lo mejor y más hermoso del ser humano es su capacidad de cambio, de progreso. Por eso no podemos juzgar al caído como inválido, ni al que camina como si nunca pudiera caer… somos caminantes… y arrastrados, o erguidos se puede caminar… el mal pesa, el bien alivia… siempre habrá que estar vigilantes de observar en todos la otra realidad, no nos podemos quedar siempre con el lado gris en todos los que nos rodean,  pues quien solo ve esto en los demás quizás su autoapreciación sea negra, y su misma maldad no lo deje ver la bondad de los demás.

Recuerdo esa frase hermosa de San Pablo en una de sus cartas “Hago el mal que no quiero y dejo de hacer el bien que sí quiero” y también el mismo Pablo muchas veces en sus cartas va a hablar de “Este aguijón que llevo en mi carne”, quizás refiriéndose a esa tendencia que nos inclina a hacer el mal que muchas veces no deseamos hacer.

Somos confusamente blancos y claramente grises… en nosotros cohabita la bondad y la maldad en una puja constante en la que uno siempre vence y menos mal no termina nunca esa lucha hasta nuestra muerte, moriremos en constante lucha del bien y del mal… de nuestra parte queda que uno venza.

Hay que vencer el mal con la fuerza del bien…