miércoles, 22 de julio de 2009

Llora el hombre Dios.

Es noche, y la luna llena está, en un cerro alto se divisa Jerusalén, allí un hombre sobre piedra sentado, observando... pensando... orando... llorando está...
Aquella ciudad ve y su rostro frío está.

Aquella ciudad ve y su rostro frío esta, ¿por qué? ... no lo se.

De sus ojos lágrimas corren por sus mejillas adentrándose con su suave y sutíl fuerza sobre su velluda quijada.

Llora... llora... llora el hombre, y el susurro de la noche es un melancólico canto celestial.

Bajo el susurro del viento, bien dentro de el, un grávido canto seráfico recita un suave piedad que el viento lleva al confín universal.

Todo es silencio... y solo el gemir del llanto del hombre dice al viento ¡ a callar!

Sólo... en el cerro alto, el hombre humano y divino llorando está, misterio insondable de pura verdad.

Humano y divino llorando está, millones de seres alados, volando, buscando, llorando están, pues el hijo divino acongojado está. Misterio sublime Dios mismo lágrimas dar.

Ciudad pervertida perdida estas, ni a Dios haces caso, seguro fracaso tuyo será.

El Emmanuel te quiso amar, te amó, y te ama, pues confundida estás.

Misterio... misterio tan hondo que Cristo por tí llorando está.

martes, 21 de julio de 2009

Yo no volví a decir nada...


No volvi a hablar por que al parecer nadie me presta atención.
Quizas sea una de las quejas más comunes de nuestros días, y una manera de justificar el dejar la actividad sobre la que se venía insistiendo.
Veamos esto desde los distintos personajes que lo pueden decir; la mamá en su casa puede cansarce de insistir en muchas cosas y puede por demás callarse en su tarea de recordar a cada uno sus deberes, con el hogar, con la misma casa, a su esposo como esposo, etc.

Lo puede decir el esposo al que no se le presta atención sobre el uso moderado de la energía en un hogar por decir algo, hasta que termina por decir, "yo no volví a decir nada". Lo puede decir también un educador que frente a sus estudiantes parace que librara luuchas perdidas por no lograr avances significativos en ellos y en tanto dirá "Yo no volví a decir nada". Lo puede decir el joven con respecto de un profesor que todavía cree que es un sabio y que es el único poseedor de la verdad y el conocimiento, el joven quizas se canse de insistir en que corrija su manera de actuar en sus clases y termine por decir "yo no volví a decir nada". En fin son tantos esos "yo no volví a decir nada"...


Esa frase es quizas una solución frente a unos escenarios en los que se libran luchas por algo que se cree tiene valor para nosotros y que terminamos dejando por no lograr incidencia para un cambio, o por que quizas el cambio no fue como lo pensamos y empeoraron las cosas.
La manera más fácil de dejar el escenario sobre el cual al menos verbalmente queriamos incidir es este famoso "yo no volvi a decir nada" pero ¿no será esa una manera de dejar de lado nuestra propia obligación?, ¿no estaremos dejando nosotros de decir lo que nos corresponde?.


Hay temores infundados sobre algunas cosas que no se deben hablar y entonces mejor usamos esa famosa frase. Pero ¿en donde queda eso que queriamos decir? Quizas se convierte en algo que nos roba la paz interior o simplemente se torna un comentario o tema de conversación que exponemos en donde no va lograr ninguna incidencia y quizas termine siendo un cuento, o chisme más que circula por ahí.


Las cosas hay que decirlas, y llamarlas por su nombre. Las que nos atañen debemos tratar de manejarlas nosotros mismos por que ¿si no somos nosotros entonces quien?. Tratemos de eliminar de nuestra personalidad el uso de esa expresión que nos deja en paz pero que termina por hacer que nuestra conciencia duerma con lo que queremos cambiar, que tal vez no es tan bueno.


Pensemos si los primeros Cristianos se hubieran refugiado con esa expresión por no lograr ver un cambio significativo en medio de su cultura, entonces no habría cristianismo. Pensemos en San Pablo que decía: Predíca a tiempo a destiempo... rechazado como era por los mismos Cristianos, pero que eso no le impidió que hiciera escuchar su voz, esa misma que aún hoy escuchamos como voz de autoridad.


¡No dejes de hacer tu papel! ¡No dejes de decir lo que tienes que decir sea en el campo que sea, en el campo que te muevas y tengas que hablar!. no importa que aparentemente no hayan cambios, solo cumple tu papel, no sea que después te echen en cara que nunca hablaste.



lunes, 20 de julio de 2009

¿Le tienes miedo al miedo...?


Muchos de nosotros -por no decir que todos- hemos pasado por esa extraña sensación que se experimenta cuando algo peligroso está cercano a nosotros, o quizas cuando nos sentimos solos, o cuando algo importante o extraordinario está por suceder... o cuando nuestra vida se ve expuesta al riesgo inminente por alguna circunstancia.


El miedo podría verse como eso que nos indica la necesidad de conservar la vida, el autocuidado para evitar ser heridos o la necesidad de estar acompañados, recordemos simplemente cuantos de pequeños por algunos motivos necesitamos mucho tiempo la compañía de nuestros padres, o al menos que nos dejaran la luz encendida por un buen tiempo. o cuantos simplemente al apagar la luz salíamos corriendo a buscar refugio en las cobijas calientes de la cama de nuestros padres por temor a permanecer solos en nuestros cuartos.


El miedo como ya lo he dicho puede hacernos no cometer errores o quizas como les sucede a muchos y muchas es el miedo el que en algunas ocasiones hace que más pronto se cometan.


Cuantos de nosotros no hemos tenido miedo a actuar en determinada situación, es ahí donde no se sabe con certeza si retornar o avanzar, si mantenerse o desistir... a muchos y muchas el temor no les permite avanzar y conquistar sus ideales o tan solo ver un poco mejor su misma situación.


Somos seres temerosos, en la actualidad se habla mucho de los deportes extremos, y son muchos los que los practican, y decimos que de verdad no le temen a nada, ¿no será acaso esa una manera de evadir realidades de su vida cotidiana a las que de verdad le temen? no quiero decir con esto que sean todos los que los practican... o cuantos prefieren ahogarse en el alcohol, o las drogas para evitar por temor enfrentarse a la dura realidad.


De igual manera si algunos le tenemos miedo a muchas cosas, hay otros que no le temen realmente a nada... Quizas sea más peligroso!. En fin, el miedo abre las posibilidades o las cierra... lo importante es poder saber hasta dónde es él quien nos domina o somos nosotros quienes lo dominamos a él.


¡ah eso sí! tenle miedo al miedo que te paraliza y no te deja actuar... ese miedo te hace cobarde, y la cobardía se convierte en muchas otras cosas... No tengas miedo a luchar por lo que de verdad quieres. No dejes que el miedo opaque los ideales, ilusiones y sueños que hay en tu interior. Si tienes muchos temores es por que lo que traes entre manos es verdaderamente grande, y si es de verdad bueno, no estas solo, recuerda que Jesús decía :"No tengáis miedo"

domingo, 19 de julio de 2009

Amarillismo!


¿Qué fue lo que pasó?, ¿Quién?..., ¿y cómo quedo?, ¿Y qué hicieron?.... etc.


Muchas preguntas solemos hacer con el fin de tener un detalle más sobre lo último que ha ocurrido y que quizas los demás no sepan o también sin saberlo o haberlo visto lo agregamos sin más dándole más información a otros de la que quizas tenemos nosotros mismos.


En todos nosotros sobrevive una cierta dosis de amarillismo y morbo por los detalles sobre eso que llega a nuestros oídos por boca de otras personas o que contamos a otros como si fuera lo último... Muchos medios de comunicación, escritos, auditivos o visuales se encargan de mantener en nosotros bien alimentado ese amarillismo, bástenos encender un televisor y ver las noticias... Recuerdo con mucho dolor una ocasión que no contentos con mostrar la triste noticia de un soldado Colombiano que fue víctima de mina quiebra patas, fue entrevistado en su cama de recuperación y más grave aún mostraron su pierna después de la cirugía. ¿No hubiera sido justo solo con mostrar su rostro?, ¿No hubiera sido una información completa con decir lo que le había ocurrido?.


En nosotros seres humanos habitan los más hermosos sentimientos como también los más mezquinos y perversos, nos encanta ver como fué el accidente, nos encanta escuchar en ocasiones conversaciones macabras y perversas sobre metodos de tortura y otras cuantas cosas... y eso sin decir lo de sádico que hay en muchos de nosotros... recordemos el interés perverso por saber como eran tratados los secuestrados que liberó la operación Jaque, ¿acaso no era suficiente con saber que estaban secuestrados?, ¿no es esa una suficiente tortura?.


Cabe preguntarnos ¿hasta donde nos puede llevar la intriga y el deseo de adquirir algo de información?, ¿Será sana mi inquietud por saber, o simplemente es mi deso morboso lo que deseo saciar?... Es curioso cómo en nuestras calles en algunas ocasiones ocurre un accidente y son más los que se acumulan solamente a observar y no hacen nada, que los que se acercan con el firme propósito de ayudar.


Nosotros mismos debemos controlar nuestra curiosidad si no es sana, si no es para ayudar, y no es por conocer, y si de verdad no sirve sino para poder contar -aumentando- lo que hemos visto.


Autocontrol sería una palabra que nos convendría mucho, autocontrol de los ojos, de la lengua, de la mente... autocontrol con lo que se quiere averiguar, y más con lo que se quiere contar, autocontrol...