viernes, 30 de octubre de 2009

Al mal con el bien!

Muchos son los que asumen actitudes negativas, y se convierten en la insignias andantes del pesimismo y la maldad en muchos casos, pero no son pocos aquellos que han sufrido y se conforman con seguir obrando el bien sin importar que tanto o quienes les sigan infringiendo el mal, los malos deseos, la envidia...

Todos los seres humanos queremos encontrar respuestas al mal que nos agobia y que nos priva de la bondad de muchas situaciones, realidades, cosas, pensemos por ejemplo en la enfermedad, cuánto preocupa a un enfermo la salud que ha perdido, así también en las demás situaciones de la vida.


Muchos han sufrido grandes males por la mal ejercida voluntad de otros, esto ocurre en todos los ambitos, en el familiar, en el laboral, en el sentimental. Algunas veces sufrimos la maldad de las intenciones de otros, eso que no estamos hablando del mal involuntario, me quiero referir al mal que es planeado, ejecutado, y en algunas ocasiones sostenido, ese mal que es pensado para hacerse.


Muchos creo se identifican con esto que digo, pues han sido o son en este momento víctimas del mal que otro busca causarles , intenta hacerles, y acarrea tanto daño.


Hay una frase que es bíblica, no en vano en la Sagrada Escritura decimos se contiene la sabiduría divina, la frase a la que me refiero es "vence el mal a fuerza de bien".


El bien, el obrar bien frente aquel que busca hacernos el mal puede hacer que se cuestione el por que de obrar así y cambie de parecer, eso es lo que se espera, y si no se consigue por lo menos en la conciencia de quien obra el bien descansa la acción buena y no una mala en respuesta al mal que le han hecho.


Quizas debamos aprender un poco más de ésta frase tan simple pero tan llena de sentido, no es con la fuerza como se logran vencedores y vencidos, no es necesario que hayan vencedores y vencidos, solo es necesario que seamos hermanos que se reconocen como tal ofreciendo y recibiendo el perdón.


Es hora de comenzar a vencer el mal... haz tu parte haciendo el bien.

jueves, 29 de octubre de 2009

¿Qué será de la Vida?

En muchas regiones del mundo proliferan ataques despiadados contra la vida, unos son contra la que apenas inicia y no menos aquellos que se hacen contra la que termina, estos ataques tienen la ventaja de confundir a los que no están bien formados en su conciencia y algunos que aunque con la misma bien formada no dudan en hacerla callar con tal de ir con lo que el mundo cree estar ofreciendo como novedad.

Los ataques con los que se se busca acabar la vida que inicia o aquella que está en su etapa final y supuestamente no es de calidad, son ataques de quienes buscan defender su derecho a la libertad, a la libre elección, desconociendo que ésta muy defendida libertad no es más que el fruto de estar vivos, entonces, vale más la vida que la libertad, pues fue primero ésta que la otra, y no se daría libertad sin vida.


Esa anhelada libertad es más un sofisma de distracción que algunos defienden sobremanera desconociendo que pueden estar cayendo en contradicción; o ¿no es acaso contradictorio defender el aborto por que perjudica el nivel de vida de quien se lo quiere realizar, desconociendo que también es un ser vivo que alguna vez nació? se ha dicho que quienes defienden el aborto todos son seres vivos, ¿Qué tal que en su momento quien los trajo al mundo hubiera tomado la decisión de acabar de tajo con sus existencias?.


Hay que estar atentos, se busca disminuir el uso de los reales términos con los que deberían llamarse estas acciones en contra de la vida, asi por ejemplo se dice IVE interrupción voluntaria del embarazo, es algo que no tiene otro nombre más que Aborto... no nos podemos dejar engañar por estos términos bonitos pero aterradores.


Hoy quiero elevar un llamado de atención a quienes están pensando en dar por concluida una vida que apenas está iniciando. Recuerdo las palabras de la Iglesia: no solo es un crímen sino que es un crímen con agravantes. Nadie tiene el derecho sobre la vida del otro, nadie tiene derecho a matar un ser humano, y el que se está formando en el vientre es un ser humano en igualdad de derechos, eso sí con una gran diferencia, que es totalmente indefenso.


NO más ataques contra la vida en gestación, no más ataques contra la vida en sus naturales etapas finales, no más ataques contra la vida de otros seres humanos, nadie puede atribuirse el derecho de quitarle la vida a nadie. o ¿acaso somos Dios?, ¿acaso tú eres Dios?


¿Qué será de la vida si el mundo sigue apoyando estos ataques? que no sea tarde para cuando nos demos cuenta que emprendimos el camino equivocado. ¡Dios nos ampare!

miércoles, 22 de julio de 2009

Llora el hombre Dios.

Es noche, y la luna llena está, en un cerro alto se divisa Jerusalén, allí un hombre sobre piedra sentado, observando... pensando... orando... llorando está...
Aquella ciudad ve y su rostro frío está.

Aquella ciudad ve y su rostro frío esta, ¿por qué? ... no lo se.

De sus ojos lágrimas corren por sus mejillas adentrándose con su suave y sutíl fuerza sobre su velluda quijada.

Llora... llora... llora el hombre, y el susurro de la noche es un melancólico canto celestial.

Bajo el susurro del viento, bien dentro de el, un grávido canto seráfico recita un suave piedad que el viento lleva al confín universal.

Todo es silencio... y solo el gemir del llanto del hombre dice al viento ¡ a callar!

Sólo... en el cerro alto, el hombre humano y divino llorando está, misterio insondable de pura verdad.

Humano y divino llorando está, millones de seres alados, volando, buscando, llorando están, pues el hijo divino acongojado está. Misterio sublime Dios mismo lágrimas dar.

Ciudad pervertida perdida estas, ni a Dios haces caso, seguro fracaso tuyo será.

El Emmanuel te quiso amar, te amó, y te ama, pues confundida estás.

Misterio... misterio tan hondo que Cristo por tí llorando está.

martes, 21 de julio de 2009

Yo no volví a decir nada...


No volvi a hablar por que al parecer nadie me presta atención.
Quizas sea una de las quejas más comunes de nuestros días, y una manera de justificar el dejar la actividad sobre la que se venía insistiendo.
Veamos esto desde los distintos personajes que lo pueden decir; la mamá en su casa puede cansarce de insistir en muchas cosas y puede por demás callarse en su tarea de recordar a cada uno sus deberes, con el hogar, con la misma casa, a su esposo como esposo, etc.

Lo puede decir el esposo al que no se le presta atención sobre el uso moderado de la energía en un hogar por decir algo, hasta que termina por decir, "yo no volví a decir nada". Lo puede decir también un educador que frente a sus estudiantes parace que librara luuchas perdidas por no lograr avances significativos en ellos y en tanto dirá "Yo no volví a decir nada". Lo puede decir el joven con respecto de un profesor que todavía cree que es un sabio y que es el único poseedor de la verdad y el conocimiento, el joven quizas se canse de insistir en que corrija su manera de actuar en sus clases y termine por decir "yo no volví a decir nada". En fin son tantos esos "yo no volví a decir nada"...


Esa frase es quizas una solución frente a unos escenarios en los que se libran luchas por algo que se cree tiene valor para nosotros y que terminamos dejando por no lograr incidencia para un cambio, o por que quizas el cambio no fue como lo pensamos y empeoraron las cosas.
La manera más fácil de dejar el escenario sobre el cual al menos verbalmente queriamos incidir es este famoso "yo no volvi a decir nada" pero ¿no será esa una manera de dejar de lado nuestra propia obligación?, ¿no estaremos dejando nosotros de decir lo que nos corresponde?.


Hay temores infundados sobre algunas cosas que no se deben hablar y entonces mejor usamos esa famosa frase. Pero ¿en donde queda eso que queriamos decir? Quizas se convierte en algo que nos roba la paz interior o simplemente se torna un comentario o tema de conversación que exponemos en donde no va lograr ninguna incidencia y quizas termine siendo un cuento, o chisme más que circula por ahí.


Las cosas hay que decirlas, y llamarlas por su nombre. Las que nos atañen debemos tratar de manejarlas nosotros mismos por que ¿si no somos nosotros entonces quien?. Tratemos de eliminar de nuestra personalidad el uso de esa expresión que nos deja en paz pero que termina por hacer que nuestra conciencia duerma con lo que queremos cambiar, que tal vez no es tan bueno.


Pensemos si los primeros Cristianos se hubieran refugiado con esa expresión por no lograr ver un cambio significativo en medio de su cultura, entonces no habría cristianismo. Pensemos en San Pablo que decía: Predíca a tiempo a destiempo... rechazado como era por los mismos Cristianos, pero que eso no le impidió que hiciera escuchar su voz, esa misma que aún hoy escuchamos como voz de autoridad.


¡No dejes de hacer tu papel! ¡No dejes de decir lo que tienes que decir sea en el campo que sea, en el campo que te muevas y tengas que hablar!. no importa que aparentemente no hayan cambios, solo cumple tu papel, no sea que después te echen en cara que nunca hablaste.