viernes, 5 de marzo de 2010

¿En dónde está tu esperanza?

¡Los seres humanos tenemos la enorme capacidad del encanto!, pero también la del desencanto que es más larga, angustiosa y triste. Somos seres de admirar y que admiramos, pero que también olvidamos con enorme velocidad, quizas más rápido que cuando logramos admirar.

Hoy somos felices con algo, y mañana no somos tan felices, esto sucede a diario y en todas las circunstancias,  pensemos nada más en quienes deciden contraer matrimonio pensando en que de verdad será algo para siempre y que de verdad va a perdurar "hasta que la muerte los separe" y luego de algún tiempo y cuando vienen las dificultades, con ellas el desencanto y se decide abandonar el viaje mutuo que se había emprendido, esto no solo ocurre con los matrimonios, ocurre en todos los ámbitos como ya lo he dicho, así en el estudio de muchos, ¿cuántos ingresan a sus estudios y los dejan sin concluir?.

Quizas deberíamos pensar sobre qué es eso que nos produce el desencanto que  enfría el espíritu y nos lleva al abandono, y quizas muchos ya tengan su respuesta elaborada y la manifiesten rápidamente, así como es rápido todo lo que este mundo ofrece y también pasajero, y sin mucho de verdad.

Lo que nos produce el desencanto quizas en su mayor parte tenga que ver con la ausencia de Dios en el corazón humano, es como si nuestro corazón fuese la mejor mansión posible para habitar, pero si Dios no es el primero que lo habite, lo pueden habitar cualquier otro, y se convierte entonces en un húesped incomodo, que se adueña de el, y no permite que llegue nadie más, y lo que busca es quedarse con esta mansión. No ignoro que algunos ya perdieron la batalla y con ello la mansión de su corazón y es  muy posible que Dios ya quizas no pueda entrar, además de no prestar interés en ayudarlo a entrar.

Estamos en una sociedad del desencanto, en la sociedad en la que Dios no habita corazones, en la que los templos algunas veces son llenos y otras vacíos, pero el verdadero templo quizas este cerrado, (tu corazón).

¿Estás desencantado de qué, y por qué? quizas este la respuesta a esto en que no has llenado tu mansión con el húesped principal sino con sentimientos vándalos que no permite que Él entre en ti. Y luego decimos que por que perdemos el sentido, la esperanza, la alegría... ¿Dónde está tu esperanza, si Dios es la única?

miércoles, 3 de marzo de 2010

¿Acaso no obra Dios extrañamente?

El caminar en la fe es toda una experiencia de vida que cada uno cuenta de manera distinta.

Los cristianos decimos compartir la misma fe y eso es verdad, pero no decimos lo mismo cuando se nos pregunta la manera cómo fuimos a llegar a ella, y menos si una fe es más madura que la otra, o por lo menos más razonada y conciente.

Cada encuentro con Jesús es una historia de amor, para algunos desde antes de nacer, y para otros ya bien han recorrido su historia de vida un tanto adentro, no es por esto menos valiosa y cierta ninguna de las dos, pero si creo que para algunos como es mi caso el ser Cristiano es algo bien sencillo ya que fue algo que se me brindo desde siempre y no fue algo que tuve que conquistar.

Cada encuentro con Jesús es una historia de amor, pues son muchos los que de camino como los disípulos de Emaús, van por la vida sin un rumbo fijo y quizas Jesús se les une en el silencio, un silenci operante que va trasformando desde adentro las vidas de los caminantes.

Escuchando personas que han hecho su conversión de vida ya  un poco mayores y sin antes en su hogar hebr escuchado que les hablaban de Dios, me he dado cuenta que algo bien importante en esos relatos es que han llegado a conocer, amar, y vivir a Jesús y por ÉL a Dios, através de alguien que ya llevaba un tramo del trayecto de fe recorrido y su testimonio hizo cuestinar al que deseaba iniciar este camino. así es pues que Dios siempre obra y busca a uno que no lo conoce por medio de un humano que ya se ha encontrado con ese buen Dios, uno que ya conoce la fe la transfiere a quien aún no la conoce.

Lo importante en este transferir la fe no es tanto lo doctrinal, no se transfieren conceptos, se transfiere vida, y vida de Dios que obra en el que ya cree, se transfiere ese enamoramiento del buen Dios manifestado en Jesús, de manera que podemos decir que la fe en jesucristo convive sin agredir ni perder su identidad con aquellos que no creen, y más aún es ahí donde de verdad esta que los que no creen se cuestionen y así las semillas del verbo que hay en todos quizas comiencen a germinar. ¿Acaso no obra Dios extrañamente?. Sí Dios obra extrañamente: Obra con amor.

lunes, 1 de marzo de 2010

Y la Tierra tiembla...

Quizas nos causen dolor y tristeza ver las escenas de muchos hermanos que han padecido el dolor y la muerte por causas naturales, tal es el caso en este momento de nuestros hermanos de Chile.

Cuando cosas como esta ocurren asalta la pregunta sobre el por qué de ellas, y quizas lo que más importe no sea tanto el por qué, sino antes bien el para qué de las mismas.

El por qué es importante en la medida en que nos conduzca a un para qué, y en este caso  el para qué creo que es bien claro, quizas la tierra este cansada de tanto abuso que hemos hecho de ella, de sus recursos de sus bondades.

Dios al momento de crear todo lo hizo bien, no me quiero imaginar un Dios que piense mientras crea en que cada tanto hubiesen temblores y esas cosas, por el contrario me imagino un Dios que crea pensando en el bienestar del hombre, al cabo es al hombre al que le entrega todo cuanto hizo, y lo que hizo bien.

Es a nosotros los que nos corresponde cuestionarnos sobre  cómo estamos aprovechandonos de lo que la tierra nos ofrece y si es posible devolver algo de lo que ella nos da, de modo que demos un respiro a tanto que nos ha ofrecido, de modo que ella misma no tenga que, digamoslo así, pegar sendos respiros, esos que matan seres humanos por que no estamos preparados para ello.

Valdría la pena que pensemos un poco mas en el cuidado del planeta, y mientras tanto en que hay unos nuevos hermanos que debemos ayudar y socorrer.

Viene bien en este momento una mano amiga, que se despierte la solidaridad con el pueblo Chileno.

sábado, 13 de febrero de 2010

Cuando perdemos un ser querido...

Valoramos tanto la vida que nos aferramos a ella y olvidamos por instantes largos que es limitada y que tiene finitud...

Anoche he perdido un ser valiosísimo en mi vida, un tío que puso una inmensa roca y no un granito de arena en mi vida.

De personas como él aprendí que se debe hacer lo imposible por lograr lo que se quiere, por él inicié mis estudios secundarios y a Dios gracias los pude culminar...  fue de esas personas que con su sencillo silencio siempre van dando empujoncitos a los demás para que se superen y sean mejores cada día.

Fué un hombre de casa, un dedicado a su hogar, a sus hijos entre los que me conté por un buen tiempo.

Era amigo de contar largas y agradables historias de tiempos pasados y de las buenas épocas en las que vivía en un pueblito pequeño que produce hombres grandes.

Se perfectamente que ya pudo descansar después de una larga agonía y se también que Dios debe estar sentado escuchándole su largo relato de la trayectoria que lo llevo al Cielo, y entre una y otra conversa se que Dios debe estar riendo, como es inevitable al escuchar a nuestro querido tío Jesús Gómez.

Paz en tu tumba Tío CHUCHO... Paz en tu Tumba.