jueves, 25 de marzo de 2010

Cuando se acercan los días Santos

Estamos a unos cuantos días de iniciar los días que a los cristianos nos convocan en la conmemoración del más grande misterio de amor, la semana santa, la semana en la que cada año de manera especialisima nos unimos en la oración, la reflexión y la meditación, especialmente de la palabra de Dios en la que buscamos que  nuestros pastores nos actualicen su mensaje y nos sirva para corregir el rumbo de la vida o si es necesario muchas veces volver a iniciarlo.

Me dirijo a quienes están perdiendo el sentido de los días santos, me dirijo a aquellos que siendo cristianos por estos días dejan de lado su condición cristiana para irse a la playa, a la finca, a su descaso con el argumento "es mi bien merecido descanso"... A ustedes los invito a pensar un poco en el sentido de los días santos y a no dejarse llevar por los sofismas de distracción que el mundo ofrece y que mueve y hace perder el horizonte cristiano y en algunas ocasiones el horizonte humano, no olvidemos que ser verdaderamente cristiano es ser verdaderamente humano, y que seremos más humanos en cuanto más podamos ahondar en el misterio de amor más grande que existe y que se llama la redención de Jesucristo, que es lo que en definitiva recordaremos en los días santos de esta pascua 2010.

ánimo, arriba, estamos por celebrar la Semana Santa.

viernes, 19 de marzo de 2010

SOLEMNIDAD DE SAN JOSE

SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA

El culto a San José nació de la devoción con que la Edad Media rodeó a la Virgen María y al Niño Jesús. Si la fiesta del esposo de María y Padre nutricio de Jesús (siglo XV) cae en Cuaresma, se debe a un motivo fortuito, ya que los calendarios antiguos mencionaban el 20 de marzo a un mártir del mismo nombre. En algunas regiones se celebró en Tiempo de Navidad.


La misión de San José al lado de Jesús y María queda expuesta con claridad en el prefacio de la misa: José es «el hombre justo», esposo de la Virgen María, «el servidor fiel y prudente», custodio de la Sagrada Familia, que «haciendo las veces de padre, cuidará de Jesús». La colecta resume con hondura el misterio encerrado en sus diversas actividades: «Dios confió los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de San José". Ahora bien, el Señor quiso que San José continuara desempeñando en la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, la misma función que había asumido cuando se entregó por entero a servir a Jesús». De igual modo que María, Madre de Jesús, es la Madre de la Iglesia, así también José, custodio de Jesús, es el protector de la Iglesia. Por eso pedimos que la Iglesia --cuya misión consiste en hacer que todos los hombres entren en la plenitud del misterio de la Encarnación--, «los conserve fielmente por intercesión de San José».

Oración de los Fieles

Oremos, hermanos y hermanas, al Señor, y pidámosle que se acuerde de nosotros, obra de sus manos: Respondemos a cada petición:

Escúchanos, Señor.

Para que el Señor, que puso en manos de san José el cuidado de su Verbo hecho hombre, asista a los pastores de la Iglesia, en manos de los cuales ha establecido los sacramentos de la gracia y los dones de la salvación, roguemos al Señor.

Para que el Señor, que ha querido que san José fuera patrono de la Iglesia y padre de su familia, derrame el espíritu de oración y de generosidad en los hogares cristianos, a fin de que surjan abundantes vocaciones para el servicio de la Iglesia y para la predicación del Evangelio, roguemos al Señor.

Para que el Señor, que puso la tierra al servicio del ser humano y le dio la misión de cultivarla, conceda a los trabajadores el sustento necesario y una vida digna y feliz, roguemos al Señor.

Para que el Señor, que permitió que san José fuera turbado por la incertidumbre y la duda y tuviera que huir de su tierra, venga en auxilio de los emigrantes y de todos los que viven en medio de dudas y tormentos, roguemos al Señor.

Para que el Señor, que quiso que san José fuese asistido por Jesús y María en el momento de su tránsito, sea benigno y misericordioso con los agonizantes y nos asista en la hora de nuestra muerte, roguemos al Señor.

Que nos ayuden, Señor, los méritos de san José, esposo santísimo de la Madre de Jesús, y que, por su intercesión, consigamos los bienes que, por nuestra debilidad, no nos atrevemos a esperar. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.


Prefacio

Misión de san José



El Señor esté con vosotros.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,

darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la solemnidad de san José,

el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios,

el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Hijo unigénito,

concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, nuestro Señor.

Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales,

cantan sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo…

Textos tomados de : http://www.caminando-con-jesus.org/sanjose/LITURGIA.htm

domingo, 14 de marzo de 2010

¿Renunciarías a tí mismo?

¡Las grandes alturas se escalan con grandes esfuerzos! Ésta es una expresión bien conocida por todos y que se dice con tanta frecuencia que algunas veces ni el sentido de la misma encontramos.


la verdad es que dentro de esos grandes esfuerzos que se deben hacer para lograr alcanzar muchas metas en la vida está la capacidad de renunciar, la capacidad de decir NO a algunas realidades para poder tener otras, la capacidad de renunciar, es por demás  en sí misma una realidad bien compleja y que no se acepta facilmente, y mucho menos decir que no hay dolor en ella.


La verdad es que duele renunciar, duele y mucho, por esa manía que tenemos desde niños de querer todo para nosotros, y cuando digo todo es todo, así tal cual como los niños cuando tienen un juguete y quieren tener el que ya tiene su amiguito o su hermanito, así seguimos siendo de adultos también, queremos todo de una vez, y solo para nosotros, somos egoistas sin quizas muchas veces darnos cuenta, pero cuando nos damos cuenta de lo que estamos haciendo con ese egoismo es cuando podemos pensar en  la renuncia.

Puede ser sencillo renunciar a lo que se tiene, a una casa, a un auto, a un bien material, pero no será nada sencillo renunciar a uno mismo, esa renuncia cuesta y cuesta mucho, pero es una renucia que debe hacerse si de verdad queremos dejar de ser egoistas, no en vano Jesús decía a  quienes  pretendían seguirlo "Niegate a ti mismo, carga con la cruz y sigueme".

El renunciar (negarse) a uno mismo es quizas el más alto acto de amor que podamos hacer, es cerrar nuestros ojos y dejar que Dios obre en nuestra vida, sin pensar, sin razonar demasiado, es abandonarnos en las manos de ese Dios que sabe cuidarnos como la obra más pequeña y delicada que tiene y ha podido haber creado, es simplemente dejarnos amar por Él.

El renunciar a uno mismo es dejar que Dios actue y que nos empiece a pulir, así como el jardinero sabe que ramas debe cortar para que el árbol se vea frondoso y bello, eso no implica que el árbol no sufra, sufre por que lo podan, pero es para un bien futuro, igual que un diamante antes de pulir, ¿que es? una piedra, y pulido es una joya.

En la vida cuando se comienza a renunciar a uno mismo, se debe dejar que muchas cosas de las que uno cree propias y muy muy dentro de uno se vayan muriendo, se vayan acabando, es una poda, una talla, un cambio, de modo que lo nuevo pueda tener el espacio que se merece, que necesita, por que sí que es el ciclo de la vida así, dejar que muera lo viejo para que lo nuevo tenga su espacio...

Yo tengo una frase que me ayuda mucho a creer con firmeza que es Dios el que nos da y nos quita, tal como lo decía Job "Dios me lo dió, Dios me lo quitó, bendito sea Dios", y esa frase es Dios no nos da dos cosas juntas, de modo que para recibir de Dios una cosa nueva hay que renunciar a la que ya teníamos, así tal cual los niños, al ver un juguete nuevo y novedoso, dejan de lado el viejo juguete y se van tras del nuevo, olvidando el viejo.  Que Dios nos permita esa gracia maravillosa de ir muriendo a lo viejo y nacer a lo nuevo y que el dolor que causa esto no se compare nunca con la alegría de saber que se esta obrando por amor.

Después de la tormenta llega la calma, y cada noche siempre finaliza cuando sale el sol.  Mientras tanto renunciemos a nosotros mismos.

miércoles, 10 de marzo de 2010

CUANDO SE PIENSA... (A proposito del Año Sacerdotal)

CUANDO SE PIENSA...

Escrito sobre el sacerdocio, por Hugo Wast (1)

CUANDO SE PIENSA... que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote...

CUANDO SE PIENSA... que ni los ángeles ni los arcángeles, ni Miguel ni Gabriel ni Rafael, ni príncipe alguno de aquellos que vencieron a Lucifer pueden hacer lo que un sacerdote...

CUANDO SE PIENSA... que Nuestro Señor Jesucristo en la última Cena realizó un milagro más grande que la creación del Universo con todos sus esplendores y fue el convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre para alimentar al mundo, y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote...

CUANDO SE PIENSA... en el otro milagro que solamente un sacerdote puede realizar: perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario... Dios obligado por su propia palabra, lo ata en el cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios.

CUANDO SE PIENSA... que la humanidad se ha redimido y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día de ese Cuerpo y de esa Sangre redentora que sólo un sacerdote puede realizar... Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese poquito de pan y ese poquito de vino...

CUANDO SE PIENSA... que eso puede ocurrir, porque están faltando las vocaciones sacerdotales; y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes gritarán de hambre y de angustia, y pedirán ese pan, y no habrá quien se los dé; y pedirán la absolución de sus culpas, y no habrá quien las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos...

CUANDO SE PIENSA... que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él.

CUANDO SE PIENSA... que un sacerdote cuando celebra en el altar tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey; y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí actuando el mayor milagro de Dios...

CUANDO SE PIENSA TODO ESTO, uno comprende...

Uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales...

Uno comprende el afán con que en tiempos antiguos, cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal.

Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se refleja en las leyes.

Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación.

Uno comprende que provocar una apostasía es ser como Judas y vender a Cristo de nuevo.

Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incomparable.

Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario o un noviciado es multiplicar los nacimientos del Redentor.

Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio, es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la tierra y que todos los santos del cielo. Pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo.

(1) Hugo Wast, novelista y político argentino cuyo verdadero nombre era Gustavo Martínez Zuviría (1883-1963). Estudió leyes y economía política. En 1943 fue ministro de Justicia y de Educación pública, cargo que aceptó con la condición de que se introdujera la enseñanza religiosa en todas las escuelas. Escribió numerosas obras de literatura, muchas de ellas de carácter religioso.